En Alemania, Francia, Austria y Suiza, un pequeño animal causa cada año más daños de los que la mayoría de los propietarios imagina. No es un perro salvaje. No es un zorro. Es la garduña, un trepador del tamaño de un gato, curioso y ágil, que duerme en tu desván durante el día y roe el motor de tu coche por la noche. Las aseguradoras tienen incluso un nombre específico para los daños que provoca: Marderschaden. Una sola visita nocturna puede costarte entre 200 y 2.000 euros. Aquí tienes 15 métodos sencillos y naturales para echarla de una vez por todas, antes de que te llegue la factura.
Por qué le encanta el motor de tu coche

La garduña, conocida también como marta de las piedras o, en francés, la fouine, siempre busca un lugar cálido y escondido donde descansar durante el día. El compartimento del motor es perfecto para ella. Mangueras blandas, cables de goma, espuma aislante… para una garduña todo eso es un nido acogedor con juguetes para morder incluidos. El problema empieza cuando muerde las líneas de freno, los tubos de combustible o los cables de encendido. La factura del taller casi siempre empieza por una cifra que duele.
